Todoss los que tengan bares o restaurantes saben lo que significa y lo pesado que resulta cada mañana rellenar la pizarra en la que ofrecen sus manjares a precios por decirlo de alguna forma ridículos.

O también en el que ofrecen el deliciso menú del día por la baja suma de sólo 6 euros. Por lo general la rutina es la misma de siempre, llegas a las siete de la mañana, la siguiente operación es encender la máquina del café, abrir las puertas del bar, comenzar con la limpieza, rellenar las neveras y lo último que haces es escribir las ofertas o menú del día en la dichosa pizarra.

Primeramente la sopa o menudo, después los riquísmos quisantes, y por supuesto la bebida y el postre están incluidos. Han terminado de rellenar la pizarra y realmente te gusta como ha quedado y la colocas en la terraza para que todas las personas y clientes la vean.

Pero al igual que Moe con Bart y las “simpáticas” llamadas telefónicas que tanto nos hacen reír, tú también tienes un enemigo que no te deja ni a sol ni a sombra.

Pero en el siguiente caso, todo es real. No se trata de llamadas que atormentan al propietario de un restaurante de Fuengirola, sino un pequeño que siempre le borra todo lo que escribe en la famosa pizarra. La imagen que os presentaremos a continuación corre como la pólvora en internet y en las redes sociales, y es que el dueño está hasta las narices del pequeño, y le lanza una advertencia que divierte a muchos que la ven.

Lo podemos entender y esperamos que el pequeño no le borre más el cartel al pobre.

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