Los sablazos abundan mucho por lo general en esta época del verano y más aún en restaurantes y bares. Muchos aprovechan la llegada de los extranjeros al país que quieren pasar unos días de descanso, muchos con gran poder adquisitivo y algunos bastante crédulos.

Hay hosteleros “debemos mencionar que hablamos de algunos y no de todo el sector” que a veces llegan a subir hasta en un 50 % los precios en comparación con los que tienen u ofrecen en invierno. Resulta muchas veces una locura y esto también afecta el turismo interno del país.

Un ejemplo de ello, es un caso que presentamos hace un par de días de un cliente que quedó sumamente extrañado por un pago llamado “servicio de lavandería“, por el que cobraban al usuario nada más y nada menos que 3,50 euros —1,75 por persona.

Pero en lo que va de verano, no solamente hemos conocido casos al respecto, sino también por ejemplo el de una cafetería de Logroño, que aparte de cobrar un suplemento que ninguna üersona sabe de dónde ha salido, también se han permitido faltarle el respeto a los hijos de la clienta.

Lo tenéis que ver para creer.

En la cuenta se puede observar lo que los mismos han consumido, pero también en la misma se puede observar una nota escrita a bolígrafo en la parte superior que decía “niños repelentes”.

Una broma que resulta de muy mal gusto y que ha tenido lugar en la cafetería: el nombre lo podéis encontrar aquí en la sigiente web  , posteriormente la familia ha denunciado ese mal gusto y actitud ante Consumo.

Todo comenzó como una merienda agradable entre familia pero acabó de mala forma con un cachondeo con nuestros hijos. En la parte de arriba se puede leer escrito en boli: ‘niños repelentes’”. De esta forma lo ha explicado la madre de los niños, que estaba acompañada de los abuelos y un tío de los niños.

“Ante nuestro desconcierto -los niños no habían dado guerra alguna y al principio pensábamos que se trataba de una broma-, nos acercamos a la barra para que nos explicasen la ‘notita’, y unos suplementos que por cierto tampoco entendíamos, y la única explicación que recibimos fue que ‘eso eran cosas entre ellas’ -las camareras-“.

Nosotros solamente podemos decir que se ha tratado de un hecho de muy mal gusto y, que cualquier cafetería debería tratar a los clientes de buena forma y no dañar la imagen de este sector.

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