Un día sábado por la noche, un joven estaba sentado en una zona bastante transitada peatonal justamente enfrente de una tienda que estaba cerrada y le pedía dinero a los viandantes. Os hablamos de un chico de unos 20 y pocos años, cabizbajo y la ropa que llevaba estaba en las últimas.

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Flickr/astonishme

En el suelo se podía ver un pequeño cuenco, y en la mano un cartel, el mismo decía:

“Estoy ciego, por favor, ayúdame.” Solo había conseguido unas cuantas monedas. Pero en un momento un hombre se le acercó, ese hombre traía una chaqueta bastante bonita y a la vez elegante, unos pantalones negros. Tenía una camisa blanca desabrochada y los zapatos eran de cuero. Al ver al mendigo, no dudo ni un minuto y le dejo un par de monedas pero se detuvo delante de él.

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Penso unos segundos y le quitó el cartel al mendigo. Examinó el contenido y en ese momento escribió algo en la parte que quedaba libre y posteriormente se lo devolvió al chico. Se despidio y siguio su camino. El mendigo escuchó los pasos del hombre mientras este se alejaba.

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Un rato despúes, ese cuenco empezó a llenarse de monedas a mucha velocidad. El mendigo no podía creerlo, ya que nunca las personas habían sido tan generosas con él, y le surgió la duda de lo qué había escrito ese hombre. Pero seguidamente lo descubrió, ya que oyó la voz de ese chico y pudo reconocerlo. Le pregunto qué había escrito, y este le respondió: “Solo la verdad. Dije lo mismo que tú pero con otras palabras. Ahora pone: ‘Hoy es un día maravilloso y no puedo verlo'”.

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En realidad el fondo de ambas frases eran iguales, pero al contrario la forma era muy diferente. La original decía que el hombre estaba ciego y necesitaba ayuda. Y la del chico elegante, que todos deberían estar felices de poder disfrutar de la vida con todos sus sentidos.

Muchas veces las personas no se concentran en ver las cosas bonitas ya que estamos centrados en las cosas que nos preocupan, o también en las cosas que no tenemos. Pero lo que no debemos olvidar es, que cada día tenemos muchas cosas por las cuales debemos estar agradecidos. No lo olvides y recuerda que la elección está en tus manos: Encierrate en las cosas malas o camina por el camino de la vida siempre con una sonrisa.

Créditos:

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